El día que los Gatos escaparon de la selva

Una vez dijo el Premio Nobel de la Paz, Albert Schweitzer: «hay dos modos de refugiarse de las miserias de la vida, y son la música y los gatos«. En su filosofía vital, este médico, teólogo, músico y misionero alemán, abogaba por una máxima inquebrantable: «El respeto por la vida, como resultado de la contemplación en la propia voluntad consciente de vivir, conduce al individuo a vivir al servicio de la gente y de cada criatura viva».

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Albert Schweitzer con uno de sus gatos

Ayer, día 20 de febrero se celebró el #Día Mundial de los Gatos. Supongo que mucha gente pensará que habrá cosas más importantes de las que acordarse. Es respetable. Pero también entiendo que mucha gente estará encantada. Mi caso es el segundo. He vivido con gatos desde los 13 años. Ahora tengo 49 (si la memoria no me falla…) y el convivir cerca de esos seres misteriosos me ha aportado lecciones de vida inolvidables.

Ernest Hemingway
Ernest Hemingway

Los gatos tienen un carácter especial que no todo el mundo comparte. Te exigen su espacio, no te ven como su dueño sino como su anfitrión y pueden vivir la mitad de su vida ajena a la tuya. Pero sin embargo te cuentan secretos a través de la expresividad hipnótica de su mirada. Y se pegan a ti ronroneando justo cuando, por algún misterioso vínculo, ellos saben que los necesitas. Se sienten especiales y poseen un ego maravilloso.

Joey Ramone amaba a los gatos
Joey Ramone amaba a los gatos

Los gatos fueron dioses en Egipto y demonios en la Edad Media. Pasaron por el regazo de Edgar Allan Poe y Lovecraft los adoraba. También Borges, Hemingway, Aldous Huxley, Terenci Moix o músicos como Joey Ramone se dejaron llevar por la fascinación de estos seres que, hace ya mucho tiempo, escaparon de la selva. Después, un rayo de luna los redujo de tamaño para regalarnos su compañía.

Borges y el minino
Borges y el minino

¿Dónde quedaron las buenas noticias?

Un hombre se suicida arrojándose por una ventana del Hospital «La Paz» con su bebé en brazos. Yihadistas asesinan a mujeres embarazadas acusándolas de adulterio. La corrupción generalizada. Donald Trump y el muro. Peleas de poder en partidos políticos cada vez más alejados de sus votantes. Cuando nos asomamos a los telediarios y vemos estas cosas, nos preguntamos: ¿Dónde están las buenas noticias? ¿Acaso no hay?

periódicoSin duda llevamos algo de razón. En un bosque de sucesos terribles, desagradables o desesperanzadores, las noticias positivas se desplazan como nubes pasajeras, espejismos de oasis. Dicen que nos estamos acostumbrando a la violencia más extrema pero, también a veces, no le damos el valor que merecen a logros que pasan cada día delante nuestro.

gente anónima

Deportistas minoritarios que nos hacen campeones y apenas cuentan para los grandes medios. Gente que dedica su tiempo a los demás con espíritu desinteresado. Grupos animalistas que cuidan y cobijan a seres indefensos. Anónimos de todas las artes que ofrecen su talento por internet, en el Metro o en un pub.

Tal vez con las buenas noticias ocurra como con la suerte. No hay que quedarse sentados sino salir a buscarlas. Hay que insistir en la necesidad de abandonar nuestra zona de confort y que la inspiración nos encuentre andando. Sí, por ese pequeño mundo que abarcan nuestros brazos. Empecemos por ahí. ¿Tú qué sabes hacer? ¿Qué aportamos cada cual para que esas buenas noticias surjan?

ideas

Nos fijamos demasiado en la televisión. Sin duda nos aporta cosas en las que meditar. Pero la Vida pasa cada mañana por nuestra puerta. No conocemos mejor universo que el que tocamos con las manos. En ese microclima es donde tenemos que empezar a actuar. Quizás nunca seamos trending topic de Twitter. ¿Pero qué importa? Las buenas noticias también salen de gente como tú y como yo que un día se coordinan con otro pequeño hábitat que, a su vez, forma parte de un lugar remoto en el planeta. Nos sorprendería saber cómo nacen las grandes ideas que algún día cambiaron el mundo. O aquel instante que, en una esquina, iluminó a alguien para siempre.

meta alcanzada