Orson Welles y la Guerra de los Mundos: 80 aniversario

Sucedió el 30 de octubre de 1938, en víspera de Halloween. Se cumple pues el 80 aniversario de aquella emisión dirigida por un joven Orson Welles (23 años tenía), en la cadena de radio estadounidense CBS. Se trataba de hacer la adaptación radiofónica de una novela:: «La Guerra de los Mundos», de H.G. Wells. La dramática invasión de la Tierra por una civilización alienígena.

 

No era tarea fácil. En aquellos años los programas se emitían en directo, en grandes estudios, sin cabinas. En este caso fue en el Teatro Mercury. En 1938, el cine vivía su primera época dorada. Cinco años antes, King Kong había asombrado a miles de espectadores por su audacia con los efectos especiales. Sin embargo, la radio en ese terreno apenas estaba «echando a andar». Por tanto aquella noche de radio y ciencia ficción era todo un desafío profesional para desarrollarlo con credibilidad. Sin embargo nadie pudo ni siquiera intuir lo que iba a suceder.
Orson Welles en plena locución de "La Guerra de los Mundos", 1938
Orson Welles en plena locución de «La Guerra de los Mundos», 1938
La emisión duraría una hora. Desde el inicio se hizo la advertencia a los oyentes de que se preparasen para escuchar un relato ficticio, una dramatización. El guion dispuso el tratamiento de los hechos en forma de noticiario. Orson Welles actuaba en el papel de Pierson, el científico que trataba de explicar los sucesos según avanzaba la invasión extraterrestre. Hasta ahí todo según lo previsto. Las voces de los actores se combinaban con ingeniosos efectos sonoros que posteriormente pasarían a la historia y se usarían durante décadas en emisoras de todo el mundo.

 

En los años 30 la radio perdió cierto protagonismo frente al cine, aunque continuaba siendo una referencia fundamental en todas las familias, que se sentaban frente a sus transistores para seguir a diario las noticias y los programas de entretenimiento. Muchos oyentes escucharon a Welles desde el comienzo. Pero hubo también muchos que se engancharon el programa ya empezado, sin oír la advertencia del inicio. Podemos imaginar su monumental sorpresa: un pavoroso boletín de última hora no deja lugar a dudas ¡Nos invaden los marcianos!. Quizás hoy nos sorprenda su ingenuidad, pero debemos situarnos en aquel tiempo, diferente al actual.
Orson Welles
Welles en otro momento de la retransmisión de 1938
Así fue. Miles de estadounidenses, confundidos ante aquella dramatización perfectamente locutada y con audaces efectos de sonido, se creyeron que su país y todo el planeta estaban cayendo bajo las mortíferas armas de naves alienígenas colosales. Según las crónicas, a la media hora de empezar la narración, empezaron a llegar llamadas de ciudadanos alarmados a la CBS y a la policía. Esto obligó, a un aturdido Orson Welles (aunque sospechamos que feliz por el efecto generado) a cortar por unos instantes la emisión, aproximadamente en el minuto 40, para aclarar de nuevo que todo era un «simple» relato radiofónico. Después, se continuó con el programa. Faltaban aún cerca de veinte minutos.

 

Distintas fuentes aseguran que se produjeron escenas de histeria en las grandes ciudades. Se bloquearon con llamadas de auxilio las centralitas de la policía, de los  bomberos y de los principales periódicos. En algunos artículos incluso se habla de suicidios. Al día siguiente muchos ciudadanos protestaron por lo que consideraron una broma de Halloween irresponsable.

 

Lo que sí quedó claro desde aquella noche histórica, fue la trascendencia de la radio como medio de comunicación de masas. El relato radiofónico, como género, salió reforzado para siempre y durante décadas se utilizó en todas las emisoras del mundo. Los seriales también iban a experimentar un gran éxito. ¿Y Orson Welles? Los «cazatalentos» ya le habían confiado antes obras importantes para la radio. Aunque lo mejor estaba por llegar. Tres años más tarde, Welles asombraría de nuevo, ya al mundo entero, dirigiendo su primera película: Ciudadano Kane. La foto promocional transmitía una particular evidencia. Los medios de comunicación, a sus pies.
Orson Welles en "Ciudadano Kane", 1941
Orson Welles en «Ciudadano Kane», 1941

 

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