¿De dónde proviene el afecto?

Sin duda de algún lugar misterioso entre nuestros recuerdos, en esa niebla caprichosa que a veces es la empatía. De ecos de palabras que alguna vez escuchamos y que de nuevo retornan. De la sorpresa por supuesto que también. De miradas que parpadearon algún día frente a nuestras necesidades. De reencuentros inesperados al final de un paseo de años. De la suerte, normalmente esquiva, y que de pronto aparece con pantalones vaqueros y camiseta de tirantes. De una canción no escrita que, dormida, esperabas que alguien te cantase al oído. De tormentas en las que asoma como una broma el sol o, al revés, de solaneras aburridas acabadas con el golpe de autoridad de un aguacero. ¿Quién mueve los hilos detrás de esos momentos?

afecto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*