¿Becarios cobrando o gratis? La eterna polémica

De nuevo salta a las redes la polémica sobre los becarios que hacen prácticas profesionales sin cobrar. El altavoz de Twitter funcionando a voz en grito. Empresarios que ponen el foco sobre el valor del aprendizaje por encima de la cuestión salarial. Becarios que trabajan a diestro y siniestro, muchas veces en puestos o en labores que no son para las que se apuntaron. Y anónimos a quienes les gusta una polémica más que un churro en San Ginés.

La gente que hemos sido becarios o en prácticas alguna vez llegamos a las empresas con kilos de ilusión. No tenemos otra cosa en esos momentos: ganas de aprender y ganas de demostrar. Una chica, un chaval que entren de primeras en un estudio de radio, en una cocina, en un taller o en un gabinete sin duda dejarán también algo de sí mismos. En la gran mayoría de los casos, menos de lo que reciban. Pero dejarán. Y lo que es más obvio, ayudarán con su entrega a que el trabajo salga.

Sí. Es cierto que los máster hoy día cuestan un ojo de la cara. Y por tanto un becario que consiga una formación intensa, gratis y acorde a sus estudios, será una persona afortunada. Aunque no cobre. Claro, si fueran así de efectivas todas las becas seguro que nadie se quejaba. Pero un becario no es un «IBM», una chica para todo, ni una jornada maratoniana clavada en la frente que ayude a hacer caja. Una mano de obra más pero que no cobra y que además debe estar agradecida por el favor que se le hace dándole esa oportunidad.

Las cosas, claras desde el principio. Aquí no verás un euro pero vas a aprender. No estarás sólo para subir cafés y hacer fotocopias. Y que cada quien decida. En cierto modo se «asemeja» a la decisión de formar parte de una misión altruista: nadie obliga salvo las circunstancias en un caso y la ética en otro. Somos nuestras decisiones y, con ellas, lo que recibimos, lo que aportamos, lo que dejamos y lo que nos llevamos.

Hay que ponerse en el lugar de todos para opinar, sin duda. Aunque si una persona, con beca o en prácticas, trabaja para una empresa, recibe un aprendizaje adecuado y también aporta a la empresa, dejando de su parte y ayudando a hacer caja, debería cobrar acorde a su participación.

 

 

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