2019: Propósitos de Año Nuevo

Cuando termina el año y empieza otro nuevo, es normal hacer balance y mirar al futuro con una serie de propósitos. En el top 5 siempre está estudiar inglés, ir al gimnasio, respetar la dieta, sacarse el carné de conducir y hacer un viaje especial.  

Como el inglés me la tiene jurada, las pesas me dan dentera, por más que coma no engordo, carné ya tengo y Aranjuez está a tiro de piedra, voy a exponer con el permiso de ustedes mis propósitos de Año Nuevo. Si coincidimos en algunos, me hará sentir muy bien.  

Quitarnos el lastre de tantos nuevos prejuicios, moralina y ese tufillo de lo políticamente correcto que nadie sabe muy bien qué es o cada uno interpreta a su interesada manera y haciendo mucha pupa al personal.   

Prestar menos atención a las redes sociales (lo de «social» en bastantes ocasiones empieza a ser discutible) y mirarnos a nosotros mismos. Qué fácil es opinar y cuánto nos cuesta hacer autocrítica. Al final, quienes muchos hablan, poco dicen. Y menos aún aportan.  

Desprenderse de esas personaspluscuamperfectas a las que guardamos una consideración equivocada que a la larga resulta tóxica.  

 Nunca callarnos lo que debamos decir. Termina jorobando por dentro y siempre alguien se beneficia de ese silencio. La sinceridad costará amistades que, seguramente, no lo serían tanto. Quien te quiera de corazón agradecerá tu franqueza.  

No dejemos de hacer lo que más nos gusta. Todo el mundo tiene algo que se le da bien. No te dejes influir por lo generalizado ni por consejos de aquellos que «nunca» se equivocan. Aprende de los errores, sí, pero de los tuyos. Eso querrá decir que almacenas horas de vuelo.   

 Derecho a la locura, a lo que nunca nos atrevimos, a perdernos con la imaginación hasta esos paraísos que la hipocresía y la doble moral marcaron con líneas rojas. Y colonizarlos luego con los cinco sentidos.    

Espero cualquier día de este 2019 compartir un café o una cerveza y escuchar vuestras experiencias. Prometo contaros las mías también. Todos somos únicos e irrepetibles. Tenemos cosas en común pero, en el fondo, somos diferentes. Y eso nos hace especiales.  

¡Feliz Año! 

 

 

A Los popes de la verdad se les ve el plumero

La  expresión “se te ve el plumero” debe ser tan vieja como los pinos de mi barrio. Me temo que mucho más. Y ninguna culpa tiene el pobre pavo real de que, en su empeño por llamar la atención con el abanico de sus señoriales plumas, le hayan colgado este sambenito. Cuando tienes un micrófono delante, escribes en un blog, grabas un podcast, etc, es fácil ir dejando pistas o huellas jurásicas y le enseñes al mundo de qué pie cojeas. 

¿Dónde empieza el problema? Cuando tratas de convencer dando por hecho que tu parecer es el bueno. No solo el bueno, también el correcto. Y además del correcto, el decente. Pecando de soberbia echas por tierra eso de lo que, encima, presumes: la empatía hacia quien no piensa como tú. Hablemos claro, que lo que por un oído te entra por el otro te sale a la velocidad de la luz. 

Últimamente se habla mucho sobre la comunicación positiva, como si algún psicólogo o experto en estas lides hubiese descubierto El Dorado. Pero sí es verdad que el término vuelve a la primera fila. En un mundo global donde estamos en permanente uso de la comunicación, tanto en puestos de emisión como de recepción, somos testigos privilegiados de que, en efecto, queda mucho por hacer. O algo estamos haciendo mal.  

Se supone que los factores de la comunicación en positivo deberían ser:  

  • Generar empatía y estrechar lazos de conversación e información.
  •  Motivar el intercambio de pareceres y el debate constructivo.
  •  Enriquecer tus planteamientos con puntos de vista diferentes o contrarios.
  •  Evitar la agresión constante, el cansancio mental y la desmotivación que vemos a diario en las redes sociales, por ejemplo.
  •  Jugar en equipo, con la sensación de pisar suelo común.
  •  Fomentar la creatividad. 

Estamos por desgracia acostumbrados a sacar pecho y al “lo que yo te diga”, sea con bravuconadas o con guante de seda que enmascara inmovilismo y poco interés por las posturas divergentes. Conviene evitar a quienes generen violencia dialéctica y demuestren poco respeto por la opinión contraria. 

De estos popes que se creen dueños de la única verdad y pontifican a diario, lo mejor es despedirse con una sonrisa y dedicarse a otros menesteres. Aunque incluso de estos personajes se aprenden cosas. A evitar, claro. Nadie tiene una varita mágica. Pero todos sabemos qué es el respeto y cómo practicarlo. Vivimos tiempos en que calentar el ambiente día a día parece una misión.  

En la medida de tus posibilidades, a tu manera, construye, comunica sin imponer. 

Sugerencias para empezar un podcast desde cero

Escuchas la radio con avidez, sigues podcasts con entusiasmo y ya son unas cuantas las veces que te has planteado: ¿Y por qué no podría hacer yo algo así? Por supuesto que puedes, es más, debes. Si llevas algo dentro con ganas de salir, lo mejor es no darle cancha a la duda. ¡Ánimo! Me gustaría sugerirte algunos pasos e ideas para hacer más efectivo el primer envite.

1) Preocúpate por la originalidad y creatividad. Ya habrá tiempo para pulir cuestiones técnicas y de aparataje. Lo más importante es que tu podcast sorprenda y enganche desde el primer programa. Eso lo conseguirás con audacia creativa y una información que genere interés. Tienes unos referentes pero no los imites. Piensa en lo nuevo que tú puedas ofrecer.

2) No subas a la red un trabajo plagado de fallos de sonido. Nadie lo escuchará y una primera mala impresión puede ser lapidaria. Cuida que no haya ruido de fondo ni de estática. Que tu voz no suene demasiado alta ni la música sature. Más vale ir pausado que muy rápido al hablar. Estás de estreno, ya habrá tiempo para encontrar el ritmo que mejor convenga a tu podcast.

3) Trastea con un programa de edición de sonido hasta sentirte al mando. Una manera sencilla de empezar es con el editor Audacity. ¿Qué necesitas? Tan solo auriculares, un micro y música en formato digital. El editor sustituye en pantalla a la mesa de sonido para cualquier operación: subir o bajar micro y música, hacer mezclas, efectos, etc. Un tutorial muy bueno en YouTube donde lo explican rápido y sencillo: https://www.youtube.com/watch?v=qToqbeZ4xqk.  

4) Ten siempre un guion. A no ser que manejes un don natural, improvisa lo justo. Al principio el guion es imprescindible. Hay muchas maneras de hacerlo. Para ti, lo importante es tener claro y ordenado dónde entra la voz, dónde sube y baja la música. Un ejemplo de guion:

Fuente: Radio Universidad de Chile.

5) Enemigo número uno: la monotonía. Marca en el guion con diferentes colores las frases donde debes dar matices y ritmo en la locución. Servirá para poner puntos y comas invisibles con tu voz y que el oyente te siga. Por ejemplo: «No olvidemos, como tantas veces insistía el autor, en comprender el contexto«. También puedes subrayar, acotar, etc. Hazlo a tu manera para lograr que tu voz no suene monótona.

6) Toma el podcast como un reto personal pero también como un compromiso hacia tu audiencia. De nada servirá lo bueno que seas si no ofreces información de calidad. Lo importante es comunicar, no el ego. ¡Mucha suerte!

 

 

La crítica facilona

Reconozco que vivo bastante al margen de las modas. No creo que haya que renunciar a lo viejo (eso que ahora llaman «vintage») si continúa siendo enriquecedor, ni poner en cuarentena lo nuevo tomándolo como una amenaza. Hay que ser observador, tener curiosidad siempre y dejarte llevar un poco. No hay reglas escritas para interpretar la realidad. Miramos a través de una ventana donde la cultura, la experiencia, el día a día, nuestro temor o nuestro atrevimiento, nos empañan o nos aclaran la visión.


Con internet tenemos un ventanal abierto que, en igual medida, abre o encorseta opiniones y desencuentros. No hay chincheta que se caiga de la pared sin que surjan voces críticas o de apoyo, que luego varían su postura según de qué pared caiga la chincheta. A la hipocresía y al cinismo de la Red nos hemos acostumbrado muy rápido. También al elevadísimo número de especialistas que demuestran su docta sabiduría sobre cualquier temática, sea la que sea, antes limitada a 140 caracteres y ahora a 280. Dios salve a Twitter.

La crítica enriquece cuando aporta alternativas (viables o experimentales), cuando usa la lógica frente a las marañas doctrinarias, cuando construye suelo común, cuando es interesante y no demagoga, cuando no es un mero lanzallamas a base de clichés. La crítica no solo es necesaria, es también imprescindible para abrir nuevas rutas y puertas de salida a una sociedad alucinada por la tendencias. Y se convierte en maravillosa cuando pulsa teclas que nadie había tocado antes.

Hemos alunizado en este mundo virtual para quedarnos y transformar bases que hasta hace poco creíamos inquebrantables. Nos han puesto en la mano a cada persona un altavoz que permite hacernos oír (ojo, y también escuchar). En cada cual late la apuesta de participar con valentía, creatividad, con vocación de aportar. Del otro lado, la crítica facilona se disuelve como un azucarillo y le baila el agua a quienes manejan de verdad los hilos de la influencia, las tendencias y el dogmatismo.

 

 

 

 

¿Cómo vencer el bloqueo del escritor?

Ocurre con frecuencia. Necesitas escribir un texto, bien por aspiraciones literarias, bien por trabajo, y estás en blanco. Sin ideas. No sabes por dónde empezar. Me gustaría compartir contigo una serie de pautas que a mí me funcionan muy bien a la hora de escribir:

Escucha música. Lo hago sobre todo cuando escribo relatos para la radio. Me pongo de fondo música de películas o ambiental, que me aproxime al tema. La música esconde un poder cercano a la sugestión. Nos incita a entrar en un estado pre-creativo. Una vez allí, nos llevará en volandas. Recomiendo escuchar música bien seleccionada antes y durante la escritura. Lo ideal es llegar al punto en que interaccionemos mentalmente con la música, fantaseando situaciones y personajes. Déjate seducir por su magia.
música e inspiraciónNo tengas miedo a romper papeleshay que acumular horas de vuelo. Es muy normal (y sano) equivocarse, llegar a puntos de no retorno donde nos desagrada lo escrito. Hemos aterrizado en ninguna parte. Pero seguro que podemos sacar algún detalle de tamaña aventura. La característica de un personaje. Un rasgo físico. La escena que hoy nos parece equivocada podría ser, al mes que viene, el comienzo de un relato apasionante.

Ten a mano una libreta de vías muertas para anotar con cariño todos esos «errores». Puedes archivarlos por personajes, lugares, sucesos. Poco a poco, casi sin darte cuenta, almacenarás un montón de ideas para utilizarlas cuando lo necesites. Repásalas, vuelve sobre ellas. Guarda esa libreta siempre cerca. Una buena idea puede surgir en cualquier sitio. Debes anotarla antes que la musa de otro colega te la robe.bloqueo creativo

Permiso para imitar: Todos tenemos escritores favoritos. Las referencias, en cualquier campo creativo, son indispensables. Empezamos a escribir bajo el influjo de las lecturas que más nos impresionaron. Si eres aprendiz, es una manera natural de romper el hielo con la hoja en blanco: escribir al estilo de tu escritor de cabecera. El tiempo te concederá un estilo propio, pero cuida que no te encorsete. Cuando llegues a paraísos donde nadie ha pisado antes, será el momento para descorchar una botella.

Lee y navega en busca de noticias: Muchas de las mejores historias ya han ocurrido. Con suerte pueden llegar a nosotros en vivo. Otras quizá las oigamos tomando un café o en la mesa camilla del abuelo. Pero hay un lecho ingente de sucesos que se concentra en los periódicos. Internet ofrece la posibilidad de bucear en una hemeroteca virtual donde, sabiendo buscar, encontrarás a un click noticias alucinantes. Están a la espera de que tu sexto sentido de investigador las localice y des con ellas el primer golpe de pedal. Son como el desatascador del lavabo para tu bloqueo creativo.
buscador de historiasPasea en busca de ambientes interesantes: A solas o en buena compañía, pero con el deseo de «enfocar». No te  presiones pero sal con la lupa preparada. Si quieres escribir debes observar mucho. A la vuelta de cualquier esquina puedes toparte con el personaje de tus sueños, con la mansión que nunca hubieses imaginado. Sin olvidar otras sensaciones, como los olores, que también nos transportan al principio de una historia.

Por último, ponte un horario: Diario, semanal, según tus posibilidades. Si quieres vencer ese bloqueo, la inspiración (como muchas veces se ha dicho) te debe encontrar escribiendo. ¿Las musas existen? Tal vez, aunque siempre aparecen frente al teclado. Hay escritores que recomiendan encerrarse en una habitación a solas. Otros prefieren el aire libre. Incluso los que escriben con la radio a todo volumen. Ignoro tu caso, pero el esfuerzo da resultado. Observa en qué momento sientes mejor disposición para escribir y ponlo en rojo en tu agenda. Cuanto más lo respetes, más cerca tendrás el final del dichoso bloqueo.
escritor

Julio Cortázar dijo: «Lo que me gusta es escribir y cuando termino es como cuando uno se va dejando resbalar de lado después del goce, viene el sueño y al otro día ya hay otras cosas que te golpean en la ventana, escribir es eso, abrirles los postigos y que entren«.

Espero que estas recomendaciones te sirvan para abrir de par en par las ventanas de tu inspiración. ¿Me contarás luego tu experiencia?

 

Orson Welles y la Guerra de los Mundos: 80 aniversario

Sucedió el 30 de octubre de 1938, en víspera de Halloween. Se cumple pues el 80 aniversario de aquella emisión dirigida por un joven Orson Welles (23 años tenía), en la cadena de radio estadounidense CBS. Se trataba de hacer la adaptación radiofónica de una novela:: «La Guerra de los Mundos», de H.G. Wells. La dramática invasión de la Tierra por una civilización alienígena.

 

No era tarea fácil. En aquellos años los programas se emitían en directo, en grandes estudios, sin cabinas. En este caso fue en el Teatro Mercury. En 1938, el cine vivía su primera época dorada. Cinco años antes, King Kong había asombrado a miles de espectadores por su audacia con los efectos especiales. Sin embargo, la radio en ese terreno apenas estaba «echando a andar». Por tanto aquella noche de radio y ciencia ficción era todo un desafío profesional para desarrollarlo con credibilidad. Sin embargo nadie pudo ni siquiera intuir lo que iba a suceder.
Orson Welles en plena locución de "La Guerra de los Mundos", 1938
Orson Welles en plena locución de «La Guerra de los Mundos», 1938
La emisión duraría una hora. Desde el inicio se hizo la advertencia a los oyentes de que se preparasen para escuchar un relato ficticio, una dramatización. El guion dispuso el tratamiento de los hechos en forma de noticiario. Orson Welles actuaba en el papel de Pierson, el científico que trataba de explicar los sucesos según avanzaba la invasión extraterrestre. Hasta ahí todo según lo previsto. Las voces de los actores se combinaban con ingeniosos efectos sonoros que posteriormente pasarían a la historia y se usarían durante décadas en emisoras de todo el mundo.

 

En los años 30 la radio perdió cierto protagonismo frente al cine, aunque continuaba siendo una referencia fundamental en todas las familias, que se sentaban frente a sus transistores para seguir a diario las noticias y los programas de entretenimiento. Muchos oyentes escucharon a Welles desde el comienzo. Pero hubo también muchos que se engancharon el programa ya empezado, sin oír la advertencia del inicio. Podemos imaginar su monumental sorpresa: un pavoroso boletín de última hora no deja lugar a dudas ¡Nos invaden los marcianos!. Quizás hoy nos sorprenda su ingenuidad, pero debemos situarnos en aquel tiempo, diferente al actual.
Orson Welles
Welles en otro momento de la retransmisión de 1938
Así fue. Miles de estadounidenses, confundidos ante aquella dramatización perfectamente locutada y con audaces efectos de sonido, se creyeron que su país y todo el planeta estaban cayendo bajo las mortíferas armas de naves alienígenas colosales. Según las crónicas, a la media hora de empezar la narración, empezaron a llegar llamadas de ciudadanos alarmados a la CBS y a la policía. Esto obligó, a un aturdido Orson Welles (aunque sospechamos que feliz por el efecto generado) a cortar por unos instantes la emisión, aproximadamente en el minuto 40, para aclarar de nuevo que todo era un «simple» relato radiofónico. Después, se continuó con el programa. Faltaban aún cerca de veinte minutos.

 

Distintas fuentes aseguran que se produjeron escenas de histeria en las grandes ciudades. Se bloquearon con llamadas de auxilio las centralitas de la policía, de los  bomberos y de los principales periódicos. En algunos artículos incluso se habla de suicidios. Al día siguiente muchos ciudadanos protestaron por lo que consideraron una broma de Halloween irresponsable.

 

Lo que sí quedó claro desde aquella noche histórica, fue la trascendencia de la radio como medio de comunicación de masas. El relato radiofónico, como género, salió reforzado para siempre y durante décadas se utilizó en todas las emisoras del mundo. Los seriales también iban a experimentar un gran éxito. ¿Y Orson Welles? Los «cazatalentos» ya le habían confiado antes obras importantes para la radio. Aunque lo mejor estaba por llegar. Tres años más tarde, Welles asombraría de nuevo, ya al mundo entero, dirigiendo su primera película: Ciudadano Kane. La foto promocional transmitía una particular evidencia. Los medios de comunicación, a sus pies.
Orson Welles en "Ciudadano Kane", 1941
Orson Welles en «Ciudadano Kane», 1941