Resistencia silenciosa…en el Metro.

Ha sido insospechado. Casi pido un desfibrilador pero de la alegría. Iba hoy  en el Metro, en la Línea 8, casi llegando a la estación de Pinar del Rey. ¡Y había gente en el vagón leyendo libros! Sí, sí, libros. ¡De los de papel!. Nada de e-books ni tabletas, ni «güasapeando», ni con el dedo dándole a una pantallita. Eran cinco los sujetos. Bueno, conmigo seis. Uno de estos tipos incluso, al salir, ha subido leyendo…¡por las escaleras de andar! ¡Con grave riesgo de darse un morrazo! ¡Un héroe!.  ¡Viva la lectura empapelada!. Luego me fui al fútbol y he vuelto con una faringitis de órdago. Por chillón.

 

A contracorriente