¿Cómo educar nuestra voz?

 

La voz es nuestra compañera inseparable durante toda la vida. Forma parte de nuestra personalidad, de nuestro carácter aunque no necesariamente los complementa. Hay personas muy dulces con una voz cavernosa, y auténticos psicópatas disfrazados tras una voz radiofónica. Es importante conocer nuestra voz y las posibilidades que nos ofrece.

 

¿Pero cómo conocerla? Muy sencillo: escuchándonos. O mejor aún, grabándonos. Recuerdo cuando hace muchos años, con el magnetofón de casa, nos gustaba grabar a la familia en los cumpleaños y celebraciones. Lo primero que pensé cuando escuché mi voz en la grabadora fue… «¿esa es mi voz?» No me reconocía. Me oía en aquella cinta de casete más agudo, con un timbre extraño. Seguro que os ha ocurrido igual alguna vez. Y si no, ya es hora de que lo hagáis, por favor. Nuestro Smartphone, un mp3 con el micro del portátil u otro dispositivo nos serán de gran ayuda.

prueba de voz

Cuando hablamos, nuestra voz la escuchamos por dentro. Es decir, nuestras cuerdas vocales vibran y el sonido llega directamente a nuestros oídos en esa caja de resonancia que forman la garganta y la cabeza, con sus huesos y músculos. «Desde dentro» nos escuchamos con un tono algo más grave, nos llega un sonido más familiar, más íntimo si me permitís la expresión. Pero la voz que escucha el receptor es, como hemos visto, diferente en matices. Y nuestra grabación será la evidencia.

 

¿Podemos educar la voz? ¡Claro que sí! Muchas veces hemos oído aquello de «tengo una voz fea». Es posible que nos refiramos a que no disponemos de esa voz radiofónica o de doblador de cine. Pero quizá estemos buscando una excusa. Es como la capacidad de vestir elegante, nada tiene que ver con ser más o menos atractivos físicamente.

 

¿En qué consiste la educación de nuestra voz? Podemos indagar en los aspectos más básicos:
1- Vamos a grabar nuestra voz leyendo, por ejemplo, una noticia del periódico. Cuando nos escuchamos, ¿nos oímos rápidos o lentos? ¿Nos comemos algunas palabras? ¿Hemos respetado las pausas de las comas y del resto de la puntuación? Todos estos detalles, y algunos más, son importantes. Pero acabamos de plantear ya algunas cuestiones básicas para que nuestra voz gane en personalidad y presencia: tono, ritmo y pausa.

 

2- Tono. Nuestra voz puede ser tal vez aguda en exceso o demasiado grave. O quizá de tono medio. En cualquier caso, deberemos buscar un tono que se adapte a cada circunstancia. Una reunión de negocios, una entrevista de trabajo no es igual que tomar un café con una íntima amiga o una comida familiar. Es fundamental para ganar en presencia que encontremos en el tono la manera de que nos entiendan bien. Si observamos en nuestro interlocutor una expresión rara, tal vez estemos hablando alto o muy bajo y no nos entiende nada.
hablando altoEs nuestra misión  hacernos entender de un modo adecuado. Y escucharnos en esas grabaciones de prueba nos hará descubrir matices interesantes que quizá desconocíamos. Probemos a hablar un poco más lento de lo que solemos hacerlo. Luego leamos algo con un poco de velocidad. ¿En cuál de las pruebas nos sentimos mejor? También podemos enseñárselas  a un familiar o un amigo para saber su opinión.

 

2- Ritmo. No me refiero a esa celeridad tan habitual de los locutores y locutoras en los 5 minutos de noticias cada hora en punto. O a la de los artistas de los monólogos. Pero si encontramos el ritmo adecuado a nuestra voz habremos conseguido un paso importante. Por supuesto sin comernos letras y cuidando determinadas expresiones coloquiales que, según en qué circunstancias, pueden dar de nosotros mismos una imagen poco seria o relajada en exceso. Un ritmo de voz pausado siempre es elegante. Damos imagen de personas reflexivas, que pensamos lo que decimos. No tiene que ver con voces bonitas. ¿verdad?. Y precaución: hablar pausado no es hablar lento. Podemos desesperar a nuestro interlocutor si hablamos como si caminásemos sobre cristales.

 

3- Pausa. Para revestir con detalles y matices al ritmo de nuestra voz, hemos de respetar las pausas. Al grabarnos leyendo esa noticia o un párrafo de una novela nos encontraremos los signos de puntuación y es fundamental respetarlos. Al hablar permanecen invisibles, es cierto. Pero estarán presentes en forma de pausas. Podemos observar cómo las matizan en la radio, en las noticias. Pareciera que en cada frase «entre comas» hubiera un pequeño cambio de tono en la locución. Imitémoslo. No es necesario ni recomendable perderse en un bosque de pausas. Terminaremos perdiéndonos nosotros y nuestro receptor se cansará. Frases cortas, sin complicarnos pero elegantes. Con las pausas adecuadas. Y no está de más preguntar de vez en cuando si nos estamos explicando bien. Damos a la otra persona una sensación de interés muy positiva.
No nos cansemos de practicar y de ensayar, a solas o con amistades.
ensayo de voz

 

 

De cuando conversábamos…

…para volver las cosas del revés, porque sabíamos que podrían hacerse de un modo diferente. Los momentos se llenaban de palabras y no de lecciones, ni de convencer a nadie de nuestras ideas. De cuando vencíamos a lo mundano con la imaginación, incubando ensoñaciones que nos hacían crecer por dentro. Sin límites ni prejuicios. De cuando escapábamos en la Noche y era como volver a casa.

"Late Night Conversations"

La pintura es de Wesley James Drake, «Late Night Conversations»