Aquel regalo de Reyes que jamás olvidaré

«El Círculo de la Muerte» era el título de la peli, que incluía la caja, cuando los Reyes me trajeron un «CinExin». Un corto en blanco y negro del ataque sioux a una caravana del «Oeste». Al final llegaba el Séptimo de Caballería, como siempre. Medio a oscuras lo manejabas todo: poner la cinta, enfocar y, lo más emocionante, darle a esa manivela roja que proyectaba las imágenes. Hacia adelante y marcha atrás, rápido o lento. Si las películas se rompían había que pegarlas con acetona. Mi abuela Mercedes y mi tía Carmen me las compraban de Walt Disney y en color. Eran muy divertidas. Pero siempre me gustaron más las que me traía mi padre, en blanco y negro, la mayoría del «Oeste». Quizá porque te hacían sentir un poco más mayor. Hubiese sido la bomba un «CinExin» con Bela Lugosi y Boris Karloff, con trocitos de Drácula, de Frankenstein, de La Momia… Aunque eso llegaría después. Fue mi juguete favorito durante largo tiempo y mi padre me acompañaba muchas veces a verlo. Acertaste de lleno, papá. ¿Qué puedo decir? Eternamente agradecido.

3 comentarios en «Aquel regalo de Reyes que jamás olvidaré»

  1. Emocionantes recuerdos de cuando éramos un poco más bajitos y aún teníamos esas ilusión de ver, impacientes, qué nos habían traído los Reyes Magos.
    Por suertes, también nos trajeron un CinExin, con películas de Asterix y Obelix que, con la manivela hacias repetir, un sinfin de veces, los golpes a los romanos. Seguro que había otras películas, pero ya nos las recuerdo.
    Gracias Luis por compartir tus recuerdos, que muchos son. también, nuestros.
    Un fuerte abrozo.

  2. Emocionantes recuerdos de cuando éramos un poco más bajitos y aún teníamos esas ilusión de ver, impacientes, qué nos habían traído los Reyes Magos.
    Por suertes, también nos trajeron un CinExin, con películas de Asterix y Obelix que, con la manivela hacias repetir, un sinfin de veces, los golpes a los romanos. Seguro que había otras películas, pero ya nos las recuerdo.
    Gracias Luis por compartir tus recuerdos, que muchos son. también, nuestros.
    Un fuerte abrozo.

  3. Nunca tuve un Cinexin, y me habría encantado. La magia del cine me atrapó pronto, a pesar de todo, y las sesiones dobles de los domingos por la tarde en los cines del barrio eran de lo mejor de la semana. Pero lo que nunca tendré será la vivencia de mi padre acompañándome en una sesión de Cinexin. Ese recuerdo es un tesoro, Luis. Puedo imaginarlo y me parece precioso y entrañable. Es la magia del cine. Que no se pierda.

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